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jueves, 15 de mayo de 2014

Mi desastre

                                                                                      15 de mayo de 2014

No merece un título tan esperanzador y lleno de promesas como el de "mi vida". Técnicamente son dos palabras simples, pero todos sabemos a lo que se refiere. "Tu vida", "mi vida" dos mundos que se rozan pero a la vez tan lejanos, prácticamente todo se resume en decisiones y recuerdos.

Yo me sentaba en los bancos a observar, ellos crecen en completa ignorancia encerrados en sus propias jaulas de cristal, cuatro espejos forman la pared y esos son sus límites. ¿A qué me refiero? ¿Qué reflejan esas cuatro paredes? Ellos, ellos, ellos y ellos. Son sólo ellos, nadie más interfiere. Sus vidas giran alrededor de su ombligo, sus decisiones y sus preferencias.

Siempre supe que aquella jaula de cuatro espejos jamás existió para mi. Fui un pájaro desorientado arrastrado por los fuertes vendavales, sin rumbo fijo o tal vez muy lejos de mi verdadero hogar.

Puede que solo sea una pieza defectuosa de fábrica o demasiado sensible para entender vuestro estilo de vida. Puede que la rutina me golpeé tan fuerte que no me queden fuerzas para reivindicarme. Puede que sólo sea una etapa de mi vida, que sea un ángel demasiado puro para este planeta o incluso un demonio con el interior en llamas que se autodestruye convirtiéndose en ceniza.

Tal vez el sentido de mi vida sea justo ese, que no tiene sentido. Seré fugaz como el cigarro que calma los nervios achicándose con cada calada, siendo fuego y humo por toda la eternidad. Seré una carta de amor sin remite, aquellas que no son correspondidas. Seré el jinete que sin rumbo despierta al ocaso, seré tus ojos llorando cada anochecer, tu cuerpo desnudo con cada curva. Seré un libro de dos tomos; el principio y el final.

Olvídate de hacerme feliz, soy el cuento que provoca pesadillas y bienvenido a mi vida, quiero decir, a mi desastre.

Atte,

Amalia.

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